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El ABC del Litio. Mario Mazzitelli
El gobierno entró en estado de histeria colectiva Cuando el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner planteo el Fondo del Bicentenario creyó que su ardid concluiría con un éxito rotundo. Esperó que el Congreso concluyera el período de sesiones ordinarias y el 14 de diciembre firmó el DNU. No sospechó que el presidente del BCRA puesto por Néstor Kirchner resistiría la medida. Dicha resistencia, sin embargo, servia al juego político. Martín era un hombre del liberalismo, defendía la independencia del BC que fue uno de los principios heredados del Consenso de Washington, por tanto su remoción resultaba con una ubicación en el centro-izquierda para el gobierno. Así salieron todos los defensores del oficialismo a plantear que la contradicción principal era entre la autonomía del BC defendida por la derecha y los organismos de crédito internacional o la subordinación del mismo al poder político emergente de la voluntad popular. Naturalmente nosotros adherimos a la segunda concepción, solo que planteamos que se trata de una contradicción de tercer orden lejos de la cuestión principal. Si no fuera así no se entendería porque un gobierno nacional y popular lo mantuvo a Redrado durante 5 años y medio y porque en tanto tiempo nunca cambio la carta orgánica del BC. Esta claro que no era una cuestión central dado que, caído Redrado, tampoco al día de hoy han modificado la carta orgánica del BC, como tampoco modificaron la ley de entidades financieras de Martínez de Hoz-Videla. Todo esto lo silencia el elenco estable de seguidores del gobierno. Como pasa también por alto que el primer candidato para reemplazar a Redrado fue Mario Blejer. Sigamos. El gobierno encontró una resistencia de derecha. Pero no a la derecha del gobierno. Que planteó: 1.- que en lugar de un DNU debería ser una ley por la que se pagara la deuda y 2.- que no se deberían usar las reservas. Como anillo al dedo. El gobierno dijo: con todo gusto esto lo hacemos por ley, pero ustedes quieren pagar sin tocar reservas, lo que abre alternativas bien ingratas. Si pago pidiendo en el exterior lo hago a tasas superiores a las que recibo por las reservas. Esto es como hacerle el juego a los bancos. Por mis depósitos me pagan el 0,5% y yo pido al 15% ¿Dónde está el negocio? Directamente pago con reservas, que no resulta imprescindible en la actualidad tener en el BC. Sigue el gobierno. Otra alternativa que me ofrecen es disminuir gastos, ir al ajuste. Bajar salarios, jubilaciones o inversiones. No, ajuste no queremos hacer. Vamos a insistir con la demanda agregada como fórmula para mantener alto el crecimiento económico, base de la paz social en esta etapa que le ha tocado vivir a la Argentina. La derecha le responde: si usted no baja el gasto termina pagando con inflación, un impuesto que recae con mayor dureza sobre los pobres y asalariados de todo tipo y no sobre las capas altas de la sociedad que saben como protegerse y hasta beneficiarse de las altas tasas inflacionarias. En el discurso del 1º de marzo la presidenta reconoce que hay un déficit fiscal del orden de los 55.000 millones de pesos. Con lo que se puede colegir que los recursos del BC van a cubrir ese rojo en las cuentas públicas. O en todo caso, que los fondos extraídos de las reservas no necesariamente irán a pagar deuda, sino que liberaran partidas que inyectaran recursos en el mercado interno. El default aparece en boca de la presidenta como el peor de los pecados. Quita credibilidad al deudor, crece el riesgo país y suben las tasas de interés. Rodríaguez Saa es un irresponsable total. Cristina no dejará que Argentina entre en default, no permitirá que el Poder Judicial o el Poder Legislativo la lleven a tamaña situación. Los males que padecemos los debemos a aquel 24 de diciembre de 2001 y eso ya no volverá a ocurrir. Tanta vehemencia a favor de pagar la deuda nos sorprende. Y mucho más nos sorprende cuando se especula que eso es de izquierda, nacional y popular. En otros tiempos los irresponsables de la izquierda, nacional y popular llegaron a plantear el no pago de la deuda. Pero ahora parece que las cosas cambiaron. ¿Qué es lo que ha puesto en histeria colectiva al gobierno? Simplemente la postura razonable de Proyecto Sur. Revisar, investigar, auditar la deuda a través de una comisión bicameral, recordando que la Constitución Nacional le otorga facultades exclusivas al Congreso Nacional para el tratamiento de la deuda. Saber toda la verdad. Delimitar que parte es ilegal y solo asumir el compromiso de pagar deudas legales. Ha puesto nervioso al gobierno saber que nuestro pueblo respalda esta propuesta. Hemos dicho además algo más grave que le cayó muy mal al gobierno de Cristina: que con las reservas podíamos crear un Fondo Nacional de Desarrollo para el despegue de industrias y actividades estratégicas como la conformación del Tren para todos, la construcción de grandes barcos toneleros en los astilleros nacionales, la creación de un empresa estatal de petróleo, el fomento a la modernización de la pequeña y mediana empresa, etc. Esto fue muy mal recibido porque demostramos que antes que pagar deuda ilegal, antes que pagar a los usureros más corruptos del sistema capitalista internacional, podíamos invertir en el desarrollo de nuestro país, más allá de las determinaciones del mercado. Encima les dijimos que debíamos revisar el presupuesto donde podríamos bajar los subsidios a los grupos económicos más poderosos, con lo cual además podíamos empezar a terminar con algunas cajas negras; que reimpusiéramos los aportes patronales a las grandes empresas, disminuidos a la mitad por Menem y Cavallo; que estableciéramos impuestos a la renta financiera, a las transacciones bursátiles, y otras actividades especulativas, etc. Esto le dolió al gobierno. Que pusiéramos en evidencia que lejos se encontraba su propuesta de encarnar la voluntad de un pueblo que quiere mejorar su calidad de vida y recuperar niveles de soberanía rematados en los últimos 7 lustros. Especialmente durante la década de los 90. El gobierno maltrató a través de sus enormes posibilidades de comunicación a Pino Solanas y a Proyecto Sur. Nos situo en el arco de la derecha, aliados a Federico Pinedo a Carrió, etc. La mayoría no lo creyó, otros en cambio compraron. ¿¡Ahora son aliados de la derecha!? El gobierno es la usina de la mentira. Y muchos loritos repetidores insisten y repiten. 6, 7,8 es el megáfono en el que se expresan las mentiras generadas por el gobierno. Pero no terminan allí. Algunos periodistas o dirigentes políticos se hacen eco. Un fruto del árbol de la Alianza, que acompañó el ajuste de salarios y jubilaciones, el blindaje y el megacanje, a Lopez Murphy y a Cavallo, el déficit cero y el corralito; en estos días aparece horrorizado porque Proyecto Sur le hace el juego a la derecha. Plantea una propuesta similar a la de los decretos y muy parecida a la del Senador Verna. Verdadero dislate del tiempo histórico que nos ha tocado vivir. Tampoco la situación termina ahí. Ya, fuera de “si”, sectores del gobierno intentan introducir la violencia como modo de resolución del debate. Lo que no pueden por las buenas lo quieren por las malas. Así comenzaron los insultos, las amenazas, las patoteadas. Las viene sufriendo Pino y otros compañeros. Pican muy cerca de nosotros, aunque no nos amedrentan. Paren la mano. Tranquilos. Que el matonismo no pertenece a la cultura democrática, ni los tiempos la recomiendan. Proyecto Sur no hace gala de izquierdismo. Simplemente es una fuerza de izquierda. No corre al gobierno por izquierda para desestabilizarlo. Le hace propuestas sensatas para que el país salga adelante. No pone palos en la rueda, porque no queremos un país en ruinas con un pueblo sufriente. Muy por el contrario creemos que las posibilidades de la Argentina son inconmensurables. Que nuestro potencial está intacto. Que si terminamos con el saqueo en escala que se hace en favor de intereses extranjeros en las áreas del petróleo, la minería, el comercio exterior, el capital financiero, la pesca, los servicios monopólicos y los grupos oligopólicos, y recuperáramos estas grandes rentas para el pueblo; la inversión para nuestro desarrollo tendría una fuente genuina e inagotable. Y lógicamente no deberíamos sostener la inversión en los préstamos del sistema financiero, en los mercados voluntarios de crédito, ni en la peor usura internacional, con la que se encuentra enredado nuestro país desde hace décadas sin levantar cabeza. Sostenemos un proyecto alternativo y distinto. El Partido Justicialista gobernó 18 de los últimos 20 años. Su vocación por el poder es incuestionable. Poder que en oportunidades uso para ejecutar el programa más colonial y entreguista de la historia. Poder que en ocasiones realiza “concesiones” cuando el pueblo está cabrero. Cuando hace una concesión busca la subordinación del sector. Así ocurrió con algunas organizaciones muy queridas por nuestro pueblo. Respetamos la decisión de esas organizaciones. A nosotros no nos convence este gatopardismo. Cuando analizamos los grandes beneficiarios del modelo menemista nos encontramos que son los mismos nombres que en la actualidad. Las mismas petroleras, los mismos bancos, las mismas mineras, las mismas agroexportadoras, los mismos grandes grupos económicos. La fuga de capitales no se detuvo, por el contrario se incrementó durante los últimos años sin que el BCRA hiciera algo para detener esta sangría. La deuda ilegal siguió su curso, siendo este el gobierno que más pago en la historia argentina. Los 18 años de gobierno del PJ tienen discontinuidades que no alteraron la fisonomía del modelo agro-minero-financiero de saqueo continuo. Los dos años en que la UCR en Alianza con el Frente Grande estuvo en el Poder Ejecutivo, mostraron que aún podían empeorar lo que estaba muy mal. Conservadores en la defensa del mismo modelo, ineptos para su administración. La peor de las combinaciones posibles. Pensar que el pueblo argentino, sus jóvenes en particular, quedarán circunscriptos a estas dos opciones de cara al 2011 resulta sombrío. Crear una alternativa es un deber moral y patriótico. El gobierno muestra su peor faceta cuando se resiste al cambio. Nos ataca porque somos el cambio posible y superador. Subir otro escalón en esta democracia que construimos entre todos es nuestra consigna. Más soberanía, mayor justicia social, mejor democracia, protección del ambiente, desarrollo educativo-científico-tecnológico-industrial, modernización, integración regional. Todo para una vida mejor. El gobierno debería parar con sus diatribas contra Proyecto Sur. Debería aceptar que han cubierto una etapa importante en la conducción del Estado. La primera un poco mejor y la segunda de baja calidad. Que deberían pensar en entregar los atributos presidenciales a otra/o argentina/o elegida/o por el pueblo. Y que si su conciencia está limpia en torno a la fortuna que han amasado durante todos estos años pasando de 6 a 51 millones de pesos de patrimonio, para nada deberían preocuparse. Que todo será en el marco del orden institucional, el respeto a la Constitución y las leyes. Y en paz. Y que en ese contexto necesitamos dar pasos en dirección a encontrarnos con el proyecto revolucionario de 1810. El proyecto por el que lucharon los próceres de nuestra independencia y muchos compatriotas a lo largo de estos dos siglos. En esa dirección marchamos. Como siempre en la historia la derecha es la que se opone al cambio. Ojalá no quede este gobierno en un lugar tan desubicado.
Mario Mazzitelli.
Golpe de Estado Institucional
El proyecto de ley enviado por Cristina Kirchner, bajo el título de Reforma Política es un golpe institucional contra la República.
En su artículo 82 sostiene: “Para mantener la personería partidaria, los partidos políticos de distrito y los partidos políticos nacionales, deben mantener permanentemente el CUATRO POR MIL (4º/ºº) de los afiliados al 31 de diciembre de 2009.”
Es decir, un requisito que nunca fue motivo de caducidad, se transforma en el arma proscriptiva con que el gobierno elimina adversarios de cara a la próxima contienda electoral.
En el artículo 7 bis, se reafirma la idea.- “Para conservar la personería jurídico-política, los partidos políticos deben mantener en forma permanente el número mínimo de afiliados. El MINISTERIO PÚBLICO FISCAL verificará el cumplimiento del presente requisito, en el segundo mes de cada año, e impulsará la declaración de caducidad de la personería jurídico-política cuando corresponda”.
El artículo 11 propone una modificación al art. 53 de la Ley 23.298.: “En caso de declararse la caducidad de la personería política de un partido reconocido, en virtud de las causas establecidas en esta ley, podrá ser solicitada nuevamente, a partir de la fecha de su caducidad y luego de celebrada la primera elección nacional,…….”. Es decir para el año 2013.
De esta manera caerían las personerías jurídico-política de 26 partidos. Quieren impedir que surjan fuerzas que desafíen al bipartidismo. Es un ataque directo a Proyecto Sur.
Los ataques son sistemáticos e implacables.
Si se superara este primer escollo, espera otro a los 12 meses. En este caso se eleva para los partidos nacionales del CUATRO (4) por mil al CINCO (5) por mil, el número de afiliados en por lo menos 5 distritos. Un incremento del 25% en el número de afiliados. Art. 7.
Pero se agrega un requisito nuevo. Art. 8: “……acrediten que la suma total de sus afiliados en todos los distritos donde tengan reconocimiento no sea inferior al UNO POR MIL (1º/ºº) del total de los inscriptos en el Registro Nacional de Electores,….” Obsérvese que solo se pueden sumar los afiliados de los distritos con reconocimiento jurídico-político, quedando excluidos los afiliados de los distritos con trámites de reconocimiento. En la actualidad un partido político puede tener su reconocimiento con menos de 20.000 afiliados según sean los distritos donde tenga personería. A partir de ahora tendrá que superar en forma permanente los 28.000.
Si se llegaran a superar estas vallas, dispuestas con premeditación y alevosía en momentos en que los juzgados de casi todo el país imponen condiciones cada vez más exigentes para presentar una ficha de afiliación, vienen otras normas no menos difíciles.
Un partido no estará “ya” en condiciones de presentar candidatos a cargos electivos nacionales. Deberá cumplir con los requisitos del art. 15: “…Para presentar precandidaturas a Presidente y Vicepresidente de la Nación , la cantidad de adherentes no puede ser inferior al UNO POR MIL (1º/ºº) del total de los inscriptos en el padrón general, domiciliados en al menos CINCO (5) distritos. Además: En la presentación para precandidaturas a Senadores y Diputados nacionales, la cantidad de adherentes no podrá ser inferior al DOS POR MIL (2º/ºº) del total de los inscriptos en el padrón general de cada distrito electoral, hasta un máximo de UN MILLON (1.000.000)”
No alcanza con ganar. A partir de ese momento estará en condiciones de ir a primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias. Pero nadie será electo automáticamente. Después de cumplimentar un número significativo de trámites burocráticos para oficializar las precandidaturas habrá que concurrir a elecciones primarias. Y no alcanza con ganar. Hay que cumplir con el Art. 34: “El derecho a oficializar una candidatura para la elección general, por una agrupación política, se perfecciona mediante la aptitud electoral. La aptitud electoral para la elección de Presidente, Vicepresidente, Senadores y Diputados de la Nación , se obtiene cuando dicha agrupación política alcanza un total de votos igual o superior al TRES POR CIENTO (3%) de los votos válidamente emitidos en el distrito.” Es decir que en una elección nacional debería superar en dicha interna algo así como los 600.000 votos.
Pero nada termina allí. Suponiendo que todos estos obstáculos pudieran ser superados, para mantener la personería se impone un requisito que supera a la mismísima dictadura militar. Efectivamente en la Ley de la dictadura era motivo de caducidad no alcanzar en dos elecciones consecutivas el 2% de padrón. Tras los debates durante el anterior intento de reforma política, el Congreso Nacional entendió por amplia mayoría que se trataba de un requisito antidemocrático y autoritario, por eso lo derogó. En el proyecto del Ejecutivo en su Art. 9 se repone inc. “c” de la dictadura, del Art. 50 de la Ley 23.298, acentuado. Dice: c) No alcanzar en DOS (2) elecciones nacionales sucesivas un número de votos igual o superior al TRES POR CIENTO (3%) del padrón electoral del distrito que corresponda.” Ahora quien no supere en dos elecciones consecutivas los 900.000 votos verá caducar la personería.
Para justificarse el gobierno miente en los considerandos. “….las Elecciones Nacionales ……del año 2007…: de 14 fórmulas que competían solo 5 lograron superar dicho quantum”. Falso. Solo las listas encabezadas por Cristina Kirchner, Elisa Carrió, Roberto Lavagna y Rodríguez Saa superaron el 3%. Con apenas 47 días de campaña y sin recursos económicos Fernando “Pino” Solanas irrumpió en el 5to lugar sin superar el 3%. Las 4 fórmulas pertenecen al sistema del bipartidismo. Sistema al que Kirchner pretende reducir la oferta electoral de 2011.
Este golpe institucional atenta contra el espíritu de la Constitución Nacional. En el Art 94 nuestra CN establece: “El Presidente y el vicepresidente de la Nación serán elegidos directamente por el pueblo, en doble vuelta, según lo establece esta Constitución……” Es decir que se previó una primera vuelta en la que participan todos los candidatos consagrados por los partidos y alianzas legalmente constituidos, y si no se cumplen las condiciones de superar el 45% de los votos, o en su defecto el 40% y una diferencia de más de 10 puntos con el segundo, se va a segunda vuelta. Como Néstor Kirchner es conciente que en una elección general no puede ganar en una primera vuelta, cree que, manejando la caja del Estado puede ganar la interna del PJ, y desde allí dirimir la cuestión con un candidato de la UCR. Esquema que pretende tenerlo a él como representante del centro-izquierda y ubicar en el centro-derecha al candidato radical. Todo muy primitivo. Pero muy peligrosos. ¿Aceptará la UCR estas reglas de juego? ¿O se parará en sus mejores tradiciones democráticas y las rechazará por ser parte de un armado autoritario y discriminatorio?
La reforma política es una agresión del gobierno a la libertad.
“Sellos de goma” ha dicho el Ministro del Interior Florencio Randazzo sobre los partidos políticos pequeños. Salvó de esa categoría solo a 7. El PJ, la UCR , el FG, la CC , el PS, el PRO y ACS. La presidenta se refirió a “agrupaciones personales o clubes de admiradores”. En los considerandos del proyecto de ley ratifican que de 33 partidos nacionales, solo 7 cumplen con el número de afiliados que impone la Ley 23.298. Van desenvolviendo los argumentos para justificar el ataque. No obstante para no quedar en evidencia dicen que “todos los partidos con representación parlamentaria participaron del diálogo: PJ, UCR, Unión-Pro, Acuerdo Cívico y Social, Consenso Cívico y Social, Consenso Federal, Coalición Cívica, Propuesta Republican, Partido Celeste y Blanco, Recrear para el Crecimiento, ARI-Tierra del Fuego, Nuevo Encuentro, Partido Autonomista, Unión por San Juan, PA, Partido Solidario, PI, PS, MID, PDC, entre otros”. Falso. Faltan a la verdad cuando dicen que “todos” participaron del diálogo, el movimiento Proyecto Sur y sus partidos con reconocimiento el PSA y BA para Todos, no estuvimos. Felizmente no estuvimos, porque no se trato de un diálogo sino de una trampa en la cual intentaron usar de cómplices a varios partidos para encubrir la embestida.
Según el artículo 38 de la Constitución Nacional : “Los Partidos Políticos son Instituciones Fundamentales del Sistema Democrático. Su creación y el ejercicio de sus actividades son libres dentro del respeto a esta Constitución, la que garantiza su organización y funcionamiento democráticos, la representación de las minorías, la competencia para la postulación de candidatos a cargos públicos electivos, el acceso a la información pública y la difusión de sus ideas.”
Si en la Argentina existen 33 partidos nacionales, es porque han cumplido los requisitos constitucionales y legales para la obtención de su personería jurídico-política. Y en el contexto de la legislación actual no han dado motivo para la pérdida de la misma.
Disparen contra Proyecto Sur
El gobierno en realidad no está ensañado con los partidos políticos pequeños. Estos serán víctimas en el intento del gobierno por impedir que surjan desafiantes terceras fuerzas, que pongan en tela de juicio las políticas de entrega y saqueo, ejecutadas durante estos 26 años de democracia y en particular, la aplicada por la oligarquía política que se ha adueñado del PJ. Podemos señalar sin temor a equivocarnos que este intento lleva una clara intención: atacar a Proyecto Sur. Así es. El kirchnerismo no tenía previsto que surgiera a su izquierda, con una matriz nacional, popular, latinoamericanista, una fuerza que creciera en la consideración de la población. Y no se iba a quedar de brazos cruzados.
Ya el sistema había previsto la forma de impedir que una fuerza creciera por fuera del bipartidismo. Si en dos elecciones consecutivas no sacara el número de votos que se le imponen caduca su personería. No se puede presentar a una tercera elección y pierde consideración del electorado que no logra comprender porque una fuerza por la que había optado no aparece en el cuarto oscuro. Así pasó con el PSA en la pcia de Buenos Aires. Fruto de un frente político correcto –Proyecto Sur- creció entre 2005 y 2007 el 130%. Cuando nos disponíamos a dar otro salto en 2009 nos proscribieron, dejando a una parte del electorado sin representación. Así es la profecía auto-cumplida. Son pequeños porque, cuando van a crecer, el sistema los deja fuera de juego. Pero con eso no alcanzaba. Pasadas las elecciones quedamos en condiciones inmejorables de participar en 2011, y a eso apuntan.
Lo que no previeron es que Proyecto Sur en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, iba a desplazar al bipartidismo superándolos con amplitud. Remitiéndonos al PJ, este hizo una alianza con 14 partidos. Con el respaldo del gobierno nacional y el despliegue impúdico de millones de pesos en campaña no pudieron llegar al 12%. Proyecto Sur más que duplicó los votos del oficialismo nacional. No le alcanzaron las voces de todos los escribas, los chupamedias del poder y los servidores. Cambian las reglas de juego cuantas veces sea necesario. Con un solo objeto: retener el poder a cualquier precio.
La legislación electoral al servicio del poder de turno.
Si algo hemos vivido durante estos años es la manipulación más grosera de las reglas de juego. El pacto de Olivos en 1994 es una de las mayores muestras. Todo estaba detrás de la reelección de Menem. Pero no quedó allí. Duhalde durante su breve presidencia violentó todas las leyes. Promulgó y suspendió la ley de internas abiertas, simultáneas y obligatorias para que el PJ pudiera presentar 3 candidatos a presidente. Desfinanció desde el Estado al resto de los partidos para polarizar la elección conforme su conveniencia de coyuntura. Kirchner superó a su progenitor. En 2006 derogó la ley de internas abiertas para designar con el dedo a su mujer como candidata del PJ en 2007. Ya para el 2009 no dejó trampa por hacer, adelantó las elecciones, fue candidato sin reunir las condiciones que exige la Constitución de la Provincia , armó listas colectoras y espejo, alentó candidatos testimoniales. Con todo perdió en los 5 distritos más grandes del país. Preanuncio de una derrota en 2011, manipula las reglas de juego a su antojo. Como en una devolución de cortesías dentro del matrimonio presidencial “Cristina” que dijo venir a mejorar la calidad institucional de la Argentina se presta a la maniobra, para que “Néstor” pueda ser candidato. La maniobra está destinada al fracaso. Más tarde o más temprano. Argentina debe tener reglas claras y estables. Producir cambios en función del interés particular de un sector erosiona la democracia. La lleva a perder amplitud, diversidad, ejercicio de la libertad. Restarle opciones a nuestro pueblo mediante la proscripción política recuerda los momentos más oscuros de nuestra historia. Y cabe recordar que cuando los canales de la participación se cierran, se abren los de la resistencia violenta. Y sobre eso tenemos demasiada memoria como para no defender la más amplia participación popular como fundamento de la democracia, de la paz, la justicia y el bienestar general.
Mario Mazzitelli Secretario Gral. del PSA y Miembro de la Mesa Nacional del Mov. Proyecto Sur
SON COBOS DE LA MISMA CAMADA También podríamos decir que son Cobos de la misma lomada. La loma es el bipartidismo. O Cobos de la misma loba. En este caso la loba parió un Cobito que le resulto un hijo ingrato. Antes la UCR había parido un Cobito ingrato. La ingratitud que es un pecado antes que una virtud, parece metamorfosearse según el interés al que sirva. Así la UCR y el PJ han cambiado su punto de vista sobre este Cobo. Si les sirve para ganar “bienvenido sea”. Parece que este Cobo, por su naturaleza, ve siempre a su alrededor gallinas -de las que se puede alimentar sin mucho esfuerzo-. No importa el reguero de plumas que deje a su alrededor. Cuando el cuidador busca al responsable de tamaño estropicio, el Cobo pone cara de “nada”. Algo así como “yo no fui”. Y parece que el cuidador circunstancial solo observa si la depredación es entre sus gallinas o las del vecino, mirando opinión tan distinta entre un caso o el otro, que a un tercero lo dejaría con la boca entreabierta. Si el desparramo es en el gallinero ajeno, el vecino disputa la protección del Cobo. No importa si antes lo desplumó. Ahora puede serle útil. Dicen los estudiosos que en el pasado remoto, cuando los hombres salieron de las cavernas, se identificaron con los Cobos. Desde allí surgió esa amistad que los fue identificando hasta transformarlos en grandes amigos. Pero de tanto en tanto surge uno cimarrón. Es la identificación con su antigua naturaleza. No puede evitarlo. Tiene toda la apariencia de no serlo; pero bastará darle una oportunidad para descubrir que no puede cambiar. Como en todo encuentro amoroso, la enamorada/o reconoce los defectos del otro y piensa que puede cambiarlo. El matrimonio, más tarde, muestra que lo que es inherente se modifica poco o nada y sobreviene la decepción. Sorprende entonces, la repetición de este comportamiento humano. Cuando fue visible que el Cobo cimarrón ya no respondía a su amo y se iba como un cordero otro que le prometía mejor territorio donde depredar, el amo anterior lo expulsó definitivamente de su terreno “por traición”. Hoy la única condición para reintegrarlo a su corral es que “abandone el lugar en el que está”, donde ya no responde a su nuevo amo. Pero su retorno no será como el Cobo cimarrón del estrago, será como líder del lugar. Nadie sabe a ciencia cierta si quienes lo convocan son los viejos patrones dispuestos a domesticarlo o un conjunto de gallinas desplumadas que no pueden pasar otro invierno sin que alguien las abrigue y las ampare. Por cierto que, por fuera de esos dos gallineros, hay muchos que lo tenemos junado y nada nos une a sus supuestos patrones. Que lo vaya sabiendo el Cobo cimarrón. Es una sana advertencia: Somos, si se quiere, una sociedad ingenua que abre créditos a quien la estafó, pero no tan tontos. Son ocho los Cobos… pero muchos más los que produjeron un inflexivo diciembre de 2001.
Las 7 nuevas bases militares de los EEUU en Colombia Las 7 nuevas bases militares de los EEUU en Colombia generan recelos y desconfianza, desatan una carrera armamentista y ponen en riesgo la paz entre pueblos hermanos.
Frente a una nueva prorroga de facultades delegadas Proyecto Sur se abstuvo en la votación Nuestro diputado Claudio Lozano, junto a Eduardo Macalusse, María América González, Delia Bissuti, Verónica Benas; Nidia Naim y Miguel Bonasso no respaldaron la prorroga de facultades del Congreso al Poder Ejecutivo. De esta manera salimos de la encrucijada en la que se debatió el parlamento, ajena a los intereses y sentimientos del conjunto mayoritario de los argentinos. Después del Pacto de Olivos y con 15 años de prorrogas los resultados están a la vista: desde lo institucional desprestigio del Congreso, falta injustificada de cumplimiento con la Constitución y deterioro de la calidad institucional; desde lo económico el atraso, la dependencia y la concentración de la riqueza son datos incontrastables y desde lo social el peor derrumbe con 14 millones de pobres, entre los cuales 5 son indigentes, siendo la mayoría de ellos niños. La defensa de la prorroga resulta a todas luces injustificada. El manejo de las retenciones fue el eje de la cuestión. Allí se parapetó la otra cara del bipartidismo. El voto negativa del sector careció de autoridad moral. La prorroga es lo que vienen haciendo desde 1994. Pretender que súbitamente hubiera amanecido en ellos respeto a la letra de la Constitución, comporta un infantilismo que nadie cree. Detrás del “no” se abroquelaron los intereses de sectores privilegiados que buscan eludir el aporte que, como consecuencia de una renta extraordinaria fruto de nuestro suelo, quieren retener en sus manos sin compartir con nadie. Nos referimos a los grupos más concentrados y de mayor magnitud productiva y financiera, y no a pequeños productores que hacen un acompañamiento equivocado en su lucha por la supervivencia. Esta oposición cuya propuesta es aferrarse a viejos privilegios y se prepara para la alternancia bipartidista, es la otra cara de la misma moneda. El oficialismo se siente muy cómodo con esta “oposición”. Proyecto Sur constituye una alternativa a estas dos opciones. Nuestra postura con respecto a las retenciones es pública, pretendemos que sean móviles y segmentadas, que institucionalmente el Congreso apruebe una ley marco para el desenvolvimiento de las mismas y quede la administración en manos del Poder Ejecutivo. Esta visión no está contemplada por ninguna de las dos patas del bipartidismo. Siendo nuestro bloque de un solo diputado y pudiendo para la ocasión articular un acuerdo con otros seis diputados, el voto debía reflejar dentro de lo posible, la distancia que nos separa de uno u otro grupo. La abstención fue la respuesta más inteligente. La posición de quienes votaron la prorroga a favor del oficialismo desde posiciones de “centro-izquierda” son ajenas a Proyecto Sur. No es como razona algún periodista que “no votar con el gobierno luego de pequeñas concesiones hechas por el mismo nos hace funcionales a la derecha”. Omite el periodista que en una cantidad importante de temas que van del saqueo y la contaminación de la minería hasta las obscenas ganancias y fuga de capitales del sector financiero, a la derecha del gobierno solo está la pared. Insistimos, trabajamos para ser una alternativa superadora al bipartidismo. Una parte importante de nuestro pueblo ya lo ha notado y respaldo nuestra propuesta. Debe saber que nos tenderán una y otra vez trampas para alinearnos en el régimen. Y que una y otra vez buscaremos los medios de no ser entrampados. Debe saber que muchas cosas son conversables en política, pero el Proyecto Emancipador con el que nos hemos comprometido ante nuestro pueblo no es negociable. Mario Mazzitelli.
6 de Agosto de 2009 OPOSICIÓN A LA EXISTENCIA BASES MILITARES NORTEAMERICANAS EN AMÉRICA LATINA Desde Proyecto Sur sostenemos nuestra más enérgica oposición a la existencia bases militares norteamericanas en América Latina. Los nuevos campamentos para la guerra que quieren instalarse en Colombia son ajenos a las necesidades y los intereses de nuestros pueblos.
Nuestra América sometida a condiciones de pobreza, atraso, saqueo y subordinación a lo largo de siglos; necesita mejorar la alimentación de sus habitantes, la atención sanitaria, la educación. Precisa resolver los problemas de vivienda, de infraestructura y todas las cuestiones atinentes a su modo y calidad de vida. No necesita armas, ni asentamientos militares y mucho menos la enajenación de parte de su territorio para que la mayor potencia de nuestro tiempo haga valer sus intereses geo-estratégicos en la región.
En esta inteligencia hemos saludado la decisión del gobierno de Ecuador del presidente Rafael Correa de no renovar el permiso para el mantenimiento de la base militar norteamericana en Manta. No obstante lo inapelable de estos argumentos, la respuesta no se hizo esperar, ahora van por nuevas bases en el territorio del hermano pueblo de Colombia. Estos campamentos de guerra, obedecen en primer lugar a una necesidad intrínseca de la industria armamentista de los EEUU. El gigantesco presupuesto militar, mueve una parte de la economía y este complejo militar-industrial presiona sobre el poder político para mantener aquel presupuesto descomunal. Allí sus intereses inmediatos.
Pero tal inversión conlleva, además, la imperiosa voluntad de dominación. Los objetivos de este momento pueden situarse en dos terrenos. Uno el correspondiente al acceso a las riquezas naturales de América Latina. Así lo entendió el gobierno de Brasil que hizo sentir “sin estridencias” su voz y su preocupación; antes por el despliegue de la IV flota que pasaría por sobre los yacimientos petrolíferos descubiertos recientemente por Petrobrás y ahora por la cercanía con su Amazonia, pretendida por las grandes corporaciones económicas en relación a las enormes riquezas biológicas allí existentes. El otro es desestabilizar a los gobiernos nacionalistas, progresistas, populares o de izquierda de la región. Calentar las fronteras con Venezuela y Ecuador desde Colombia tiene por objetivo obligar a aumentar los gastos de defensa de estos países debilitando su inversión social, combinar esto con la movilización interior de los sectores más retrógrados y buscar la caída de estos gobiernos. Honduras es el laboratorio en el que observar si se puede consolidar un golpe de Estado y cuan fuerte es la respuesta de los sectores democráticos y populares. Estamos presenciando una avanzada imperial de los sectores más reaccionarios de los EEUU,-incluso podríamos sospechar contra la voluntad de su propio presidente- en el marco de pueblos que se pronunciaron mayoritariamente, de sur a norte y de norte a sur, a favor de la paz y la democracia.
La visita del presidente Álvaro Uribe a siete países de la región, incluida la Argentina, resulta la prueba evidente del malestar que genera esta carrera militarista en los pueblos y gobiernos de la región. El pretexto de combatir al narcotráfico o el terrorismo es una falacia que no logra engañar al más ingenuo de los Latinoamericanos. Necesitan la violencia y el terror para mantener su declinante dominación y allí reside la pretensión de instalar estos campamentos militares.
Como son parte de un “todo” al que nuestro país no es ajeno y podemos advertir que nuevos movimientos se avecinan; debemos permanecer muy atentos junto a los sectores democráticos y populares de nuestra Nación. Mientras tanto nos pronunciamos con todo énfasis por el retiro de las bases militares y todas las tropas de EEUU de Nuestra América.
Mario Mazzitelli Secretario Gral. del Partido Socialista Auténtico e Integrante de la Mesa nacional del Movimiento Proyecto Sur
Sobre la declaraciones y el accionar del Ministro del Interior Florencio Randazzo Reforma Política II Randazzo y un mal comienzo
El pasado 9 de julio la Presidenta sostuvo: “Es hora de discutir una profunda reforma política”. Hemos saludado esa intención. Ocurre que discutir es abrir un diálogo; y a partir del mismo definir dos cuestiones: una, a dónde queremos ir con la reforma y dos, cuál es el mejor camino. Nosotros nos hemos definido por “una democracia participativa, con rotación en los cargos públicos, cuya ética impida tergiversar el mandato popular expresado en un programa de gobierno y con mecanismos ágiles de consulta, cuando se trata de temas estratégicos”. Esto es una democracia con el máximo de libertad; donde todas las voces sean respetadas; donde se garantice para todos el derecho a elegir y ser elegido; donde nadie sufra discriminación por razones económicas, sociales o culturales; donde la máxima participación, en sus distintas variantes, garantice el máximo de riqueza de una democracia en estado de superación. El Ministro Randazzo, en cambio, siguiendo la línea expresada hace pocos días por el ex-presidente Duhalde y a la que el gobierno parece haber escuchado con atención, quiere un sistema bipartidista. Bipartidismo que se quiere imponer desde hace muchos años y que en nuestro país no funciona. No, al menos, cuando se toman parámetros sobre la evolución social, económica, sanitaria, ambiental, de vivienda, educativa, tecnológica y científica, calidad del Estado y Soberanía Nacional, y se lo compara con otros países. El fracaso del bipartidismo es estruendoso; más allá de que todavía no haya surgido una alternativa superadora de recambio. Lo que no debería hacerse es cosificar este sistema impidiendo que se expresen y participen fuerzas alternativas. Los diversos sectores, expresiones de nuestro pueblo, también quieren ser escuchados. Y si no lo hacen de una forma porque el sistema se lo impide, empobreciendo así la capacidad de expresar lo diverso que debe tener la democracia, buscarán otras maneras. El Ministro elige el camino de la discriminación bipartidista. Atilio Bleta, en el Clarín de hoy, señala: “En el oficialismo están pensando en poner restricciones y limitar la participación de los partidos que consiguen pocos votos. En Interior piensan en un piso de 3% de votos en la primaria para poder acceder después a participar en la elección general”. Si fuera sobre el padrón electoral, en las elecciones generales del pasado 28 de junio solo 4 fuerzas superaron el 3% en la Ciudad de Buenos Aires, 4 también en la provincia de Buenos Aires, 3 en Santa Fé, 4 en Córdoba, 3 en Mendoza, 4 en Tucumán, etc. Si tomáramos a la Argentina como distrito único tendríamos 3 ó 4 fuerzas, 2 de las cuales tendrían el mismo color político. Si el gobierno cree que esto va a mejorar la calidad institucional de la República, que lo vaya sabiendo: esto es un desastre. Cualquiera puede imaginar las dificultades para alcanzar ese caudal en una interna. De esta manera, se pretenden dejar sin participación incluso a terceras o cuartas fuerzas. Un disparate. Por otra parte, si se plantearan obligatorias para toda la población, la campaña debería ser tan masiva como la general, estaríamos duplicando los gastos de campaña. ¿Los aportará el Estado incluso para aquellos partidos que tienen lista única? El gobierno pretende hacer una selección artificial favoreciendo a los partidos grandes (a los que se le perdona todo) en detrimento de los medianos y pequeños (sobre los cuales se intenta hacer caer todo el rigor de la Ley). La línea de razonamiento sería la siguiente: hay muchos partidos políticos y el problema son los pequeños. Si esto fuera cierto, los responsables de la crisis serían los partidos chicos. Es más, cuanto más chicos más responsables. Falso. Resulta también sorprendente que el gobierno justicialista encuentre en la Ley de internas abiertas, simultáneas y obligatorias la solución al orden político. Obsérvese que esta norma, con el número 25.611, fue promulgada durante el mandato del Dr. De La Rua, en 2002, un año después fue suspendida por el gobierno del Dr. Duhalde, para ser definitivamente eliminada en 2006 por el gobierno justicialista del Dr. Kirchner. Treinta meses después descubre el oficialismo que aquello con lo que no cumplimos y desechamos por inútil era la panacea del sistema político. Algo no funciona bien en el razonamiento oficial. ¿Cómo puede ser que hace pocos años atrás, siendo Florencio Randazzo el Ministro de Gobierno de Felipe Solá en la Provincia de Buenos Aires, me entregara en mano un importante folleto a favor del voto electrónico, y hoy sostenga que es “poco confiable”? Mientras la tecnología avanza el actual Ministro del Interior atrasa. El voto electrónico se va a imponer más tarde o más temprano. Países grandes y avanzados lo aplican. Nadie vuelve al pasado. ¿Por qué entonces no avanzar en los estudios y los consensos necesarios para aplicarlo en el más breve plazo? Randazzo aceptó sin chistar las candidaturas testimoniales. Aceptó que no se respetara la Ley adelantando arbitrariamente la fecha de las elecciones nacionales. Acepto, además, todo tipo de tropelías a la hora del financiamiento de algunas fuerzas sin hacer investigación alguna; tampoco denuncias. Lamentablemente esto le resta autoridad a la hora de elaborar la agenda sobre reforma política. El financiamiento es el principal tema a abordar. Tiene solución, pero no hay voluntad política de cambiarlo. Y no la hay porque es el medio a través del cual el Poder Económico cohabita en el manejo del Estado con el Poder Político. Abordaremos, luego, el tema con mayor profundidad; por ahora decimos que la solución pasa por prohibir los aportes privados y que el 100% de los aportes para el funcionamiento institucional de los Partidos Políticos, así como los recursos para el financiamiento de las campañas, provengan del Estado. De esta manera la inmensa mayoría de los argentinos, que pagan sus impuestos, saben que “los candidatos no le deben favores a nadie” y que su único compromiso es con los electores y el programa de gobierno comprometido. Continuará. Mario Mazzitelli Secretario General del Partido Socialista Auténtico en Proyecto Sur Julio 12 de 2009
La Presidenta y la reforma política El llamado al diálogo de la Presidenta conlleva un rasgo positivo. Así lo toma la sociedad. Claro que no hubo diálogo ni siquiera para llamar al diálogo. Fue una resolución entre pocos. Pero no viene al caso, ahora, especular sobre las intenciones. Esperemos que sea amplio, sincero y en un marco de respeto. La crisis social, económica y política así lo amerita. Y la esperanza que sea fructífero debe ser nutrida con la mejor intención y talento de cada uno de los actores. Desde esta perspectiva remito mi comentario a la reforma política anunciada. “Es hora de discutir una profunda reforma política….”, sostuvo la presidenta. Es acertado, siempre y cuando vayamos evolucionando de esta democracia representativa, con pre-valencia de la corporación política y con resoluciones tomadas a espaldas del pueblo; hacia una democracia participativa, con rotación en los cargos públicos, cuya ética impida tergiversar el mandato popular expresado en un programa de gobierno y con mecanismos ágiles de consulta cuando se trata de temas estratégicos. La historia reciente es aleccionadora. Diez años atrás Fernando De la Rua ganaba una interna que lo llevaría a la presidencia y eso no fue garantía para su gestión. Inició en 2000 un debate en torno a la “reforma política” que devino en dos leyes fundamentales: una la ley de financiamiento de los partidos políticos y la ley de internas abiertas, simultáneas y obligatorias. La primera se violó en forma sistemática, sin que los mecanismos de control alcancen a evitar el obsceno gasto de los poderosos. Y la segunda fue “suspendida” en 2003 para que el Partido Justicialista llevara tres candidatos a la presidencia y finalmente fue derogada por el gobierno Kirchner en diciembre de 2006. La presidenta anuncia “elecciones primarias donde vota el conjunto social entre los candidatos que tienen los distintos partidos políticos y luego en una segunda votación la ciudadanía elige. Todos queremos un nuevo protagonismo de los partidos políticos”. La intención es buena pero no alcanza. Una reforma política en serio obliga a una reforma constitucional. Hoy resulta insostenible el art. 22: “El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes…”. Y resulta necesario replantear el principio de “iniciativa popular” y “consulta popular”, expresados en los art. 39 y 40 de la Constitución Nacional, entre muchos otros temas. Para la ocasión desde el PSA en Proyecto Sur saludamos la apertura de un debate nacional en torno al sistema político. Sostenemos que la esencia que organiza una fuerza es su propuesta política. En nuestro caso las cinco Causas expresadas en Proyecto Sur, que conforman su programa político y que tienen en la democracia participativa la fuente primaria a partir de la cual garantizar los cambios propuestos y administrar su evolución. Con esto queremos señalar, además, que no puede existir una fórmula mágica que iguale a todos los partidos políticos. Nosotros entonces, desde el PSA en Proyecto Sur, nos obligamos a perfeccionar los mecanismos de participación: tanto en la elección de candidatos como en la resolución de grandes temas. Para eso vamos a garantizar una amplísima apertura, con una gran participación, junto a los movimientos sociales y culturales y a miles de ciudadanos con ánimos de participar activamente en la vida política. Si a esto se suma un debate que enriquece y fortalece al conjunto de las fuerzas democráticas, bienvenido sea y allí estaremos para aportar nuestro grano de arena. Mario Mazzitelli. Secretario General del PSA en Proyecto Sur
Democracia y participación popular frente a la crisis capitalista Palabras de Mario Mazzitelli en una charla realizada en la Facultad de Ciencias Económicas. Nosotros entendemos que vivimos en una Argentina semi colonial, es decir es un país que inició una revolución hace 200 años, que viene luchando desde aquél entonces por su soberanía y que todavía no la alcanzó. No la alcanzó en muchísimas áreas, por ejemplo en términos territoriales; todos sabemos que reivindicamos nuestro territorio y tenemos título para hacerlo, desde La Quiaca hasta el Polo Sur, incluyendo las Islas Malvinas, Giorgias y Sándwich del Sur y su proyección antártica. Sin embargo, en estos días, el Gobierno Británico no solo ratificó la usurpación de las Malvinas sino que reivindica soberanía sobre las otras islas; hicieron una zona de exclusión primero, después llevaron eso a las 250 millas, luego a las 350 millas con su proyección antártica, reivindicando para el Imperio Británico nada menos que una superficie aproximada, entre lo que le roban a Chile y a la Argentina, de 4 millones 700 mil kilómetros cuadrados. La deuda externa es una de las bombas de saqueo permanente y sistemática y nosotros lo venimos denunciando, de la misma manera que esa minería que contamina, que destroza y que es saqueada sistemáticamente porque ni siquiera se la puede reivindicar desde el punto de vista del progreso económico porque eso es saqueado, para decirlo en pocas palabras, en un cien por ciento; prácticamente se llevan todo, no pagan impuestos, luego dicen que es lo que se llevaron, no le queda al país prácticamente nada y en algunos casos, además, los premiamos con reintegros a la exportación por lo que logran el extraordinario privilegio de llevarse más del cien por cien, que sería el máximo que uno se imagina que le pueden robar. Esto es lo que ocurre en el área de la minería, en el área del petróleo. Sucede lo mismo en el área de los servicios públicos que se han entregado. Servicios públicos y áreas estratégicas que generan rentabilidades extraordinarias y esas rentas extraordinarias, porque son monopolios u oligopolios, también son fugadas al exterior. Somos un país absolutamente saqueado, dependiente, dominado y naturalmente que ningún país es dominado durante tanto tiempo, salvo en rosas etapas, que son la excepción que confirma la regla, si no hay adentro de ese país un sector social, una clase, que posibilitan este dominio sobre una Nación que se pretende así misma soberana. Y ahí tenemos, los sectores más concentrados de la economía, como el sector de las finanzas. El sector de las finanzas es un sector internacionalizado que poco tiene que ver con el destino del conjunto de los argentinos y sobre todo una banca que ha sido responsable permanente de la fuga de capitales, fuga de capitales que se produce repetidas veces y que en los últimos dos años alcanza, mas o menos, la cifra de 38 mil millones de dólares. Significar en la cabeza lo que es esa cifra es muy difícil. Entonces somos un país saqueado por donde se lo mire. ¿Cómo se lucha frente a esto? Yo creo que básicamente hay dos sectores que luchamos contra eso: un sector que proviene del nacionalismo popular, histórico en la Argentina y otros que reivindicamos la transformación profunda de la sociedad, es decir que no nos quedamos en una reivindicación de carácter nacional sino que pretendemos una transformación social, profunda y radical, no en el sentido de la UCR, ustedes me entenderán. ¿Cómo se lucha frente a esto? En la década del setenta nos planteábamos alternativas. Ahora, yo creo que hay que votar y yo creo que el voto no hay que concebirlo como una dádiva de los poderosos; es cierto en algún sentido, pero no es cierto en forma absoluta. Hay muchas luchas por ese voto, hay muchos muertos por ese voto, no apareció de la noche a la mañana, quienes atravesamos la dictadura sabemos eso. Nosotros desde Proyecto Sur planteamos que estas transformaciones profundas hay que hacerlas en este marco institucional, pero este marco institucional, no nos confundamos, es cierto que es absolutamente limitado, es apenas democracia electoral y pretender que lo electoral es la Democracia con mayúscula sería hacer de una de las caras el todo. Nosotros creemos que si, que hay que participar electoralmente, que hay que convocar a votar y que es una herramienta incuestionable porque seguimos creyendo que todavía el Estado es un vector de poder absolutamente imprescindible para producir los cambios que anhelamos. Creo que ahí está el ejemplo de Evo Morales, que llega por el sufragio universal y que, en forma pacífica, se replantea la recuperación de la renta petrolera de una forma absolutamente inteligente. Se pueden hacer las transformaciones y es necesario, creemos nosotros, luchar por recuperar el Estado. ¿Esto quiere decir que nosotros, desde Proyecto Sur, creemos en esto de que el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes? No, absolutamente no. Nosotros creemos que el pueblo delibera y gobierna y que la soberanía reside en el pueblo y que hay instituciones que hay que incorporar como es la revocatoria de mandato. Entendemos que esta es una democracia absolutamente imperfecta y que habría que ir, con toda seguridad, a la convocatoria de una asamblea constituyente que dé origen a otra Constitución Nacional. Pero ¿Cómo hacemos? Nosotros creemos que será a través de la acción permanente y sistemática y de la organización y de los debates que van surgiendo en el seno de nuestro pueblo que, comprendiendo cada vez mejor qué es lo que pasa, naturalmente podrá revertir estas condiciones. Cuando se revertirán no lo sabemos. Lo que si sabemos es que estas crisis del Capitalismo, no es una crisis más, que da la sensación de ser una crisis civilizatoria, es decir que el Capitalismo ha entrado en una etapa donde cuanto más invierte, más miseria produce; cuando más avanza, más desocupados produce; cuanto más innova científica y tecnológicamente, más excluidos hay en la tierra. Cuando el Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, se plantea, como fórmula para enfrentar la crisis, invertir en ciencia y tecnología para multiplicar los bienes que se producen lo que va a hacer es, razonablemente, agudizar todas las contradicciones del sistema, no las va a resolver. Ocurre que aunque no se resuelva esta contradicción, los tiempos de la historia no siempre son de la rapidez que necesitamos, pero nosotros estamos convencidos de que esta es una crisis civilizatoria que está marcando el fin de una era. Pero el final de una era, por decirlo muy simplonamente, genera dos posibilidades, bifurca los caminos, uno es por derecha y otro es por izquierda. El camino por derecha es la violencia, el camino por derecha es como resolvieron la crisis del treinta, con la guerra, es la apropiación por parte de las clases dominantes de las riquezas existentes y defenderlas a sangre y fuego y hay otra respuesta, que tiene que ver con la posibilidad de generar una sociedad basada en otros valores, en otros principios, con otra organización, con otra participación del pueblo en la resolución de todos y cada uno de sus problemas que, desde mi punto de vista, sigue teniendo el nombre de Socialismo. Por eso nosotros, desde Proyecto Sur, estamos planteando un nuevo Socialismo para la Argentina y para América Latina como respuesta integral a los formidables problemas que tenemos por el modelo nativo pero también por la crisis global del Capitalismo. |